image_pdfVer en PDF:

 Para nadie es un misterio que en el austro patagónico, la voz magallánica “Tirapiedras”, sirve para denominar a los habitantes de Ultima Esperanza y muy específicamente a los natalinos; tanto “a los nacidos y criados” como a los que han tomado este territorio por adopción, que aclaro de inmediato, tienen el legítimo derecho, si así lo estiman y lo creen firmemente, en declararse por neta convicción en auténticos tirapiedras.

Tengo a la mano el “Breve diccionario lingüístico de expresiones patagónicas”, cuyo autor es el tirapiedra Jorge Núñez Cárdenas. Nos revela que con respecto a este apelativo existen dos acepciones: la primera dice relación con un partido de fútbol con nuestros eternos rivales puntanerenses. De acuerdo a la anécdota después de varios errores arbitrales, los indignados natalinos habrían apedreado al equipo rival suspendiendo definitivamente el partido. La siguiente, tiene connotaciones sexuales, copio textual “es porque en Puerto Natales muchísima gente trabaja en el campo donde permanecen varios meses y después deben venir a la ciudad a “tirar la piedra”.

Personalmente me inclino por la primera acepción, en mi infancia formaba parte del Club CORVI, íbamos a jugar a la cancha de  “Chile Nuevo”. Si teníamos la mala ocurrencia de hacerles un gol tempranero, o simplemente de ganarles un partido, los pobladores del sector, furibundos hinchas de su club, nos correteaban hasta los límites de la población, lanzándonos piedras, palos y cuanto material arrojadizo tuvieran a su alcance.

Los ciudadanos de esta patria tirapiedra se caracterizan por ser querendones y defensores de su terruño, gente de esfuerzo muy laboriosa que, con sus propias manos y tabla a tabla, han construido sus propias casas, dándole un singular colorido al pueblo, a la vez que le otorgaban una tarjeta de identidad. Un conocido tirapiedra, Benito Ruiz, ha realizado un interesante rescate a través de la pintura de estas casas originarias del poblado, que, lamentablemente, se han ido perdiendo, dejando paso a una arquitectura más convencional dirigido prácticamente en su totalidad al desarrollo del turismo o bien a monstruosas bodegas, que sólo contribuyen a la contaminación visual de nuestro entorno.

Sus aguerridos habitantes han sufrido toda clase de privaciones, aislamiento constante, clima riguroso y adverso, abandono y estancamiento. La oferta cultural y educacional era casi nula (tal como lo es hoy día) y la salud era sostenida heroicamente por el recordado Dr. Essmann y el Dr. Soto, con apoyo de otros profesionales de la salud como el dentista Pérez y la matrona Porfiria Díaz. Por décadas el poblado permaneció con una población cercana a los 16.000 habitantes, situación que se repitió de manera cíclica: el bajo crecimiento poblacional. Los jóvenes emigraban hacia Argentina o al norte del país buscando mejores horizontes.

Aun así, en determinados momentos históricos, literalmente supieron ponerle el pecho a las balas. Como cuando los hechos del 23 de enero de 1919. Un enfrentamiento de los trabajadores con las fuerzas policiales que significó un trágico saldo de 4 carabineros y 6 obreros fallecidos. Un suceso inédito en la historia latinoamericana de ese entonces, por cuatro días la ciudad permaneció bajo el control de los obreros. Sin que se produjeran desmanes ni alteración del orden público.

En la recordada huelga del gas se mantuvo el cierre de la región por 7 días. “Nadie entra, nadie sale”, era el lema que tuvo en jaque el gobierno de entonces, lo que significó la renuncia de la intendenta y el Ministro de Energía de la época. Las protestas de Magallanes en enero del 2011, originó en Puerto Natales una participación mayoritaria de sus habitantes. Con cierre y bloqueos de carreteras, organización de la ciudadanía, mesas de trabajo y asambleas de todas las organizaciones sociales. Marchas diarias alrededor de la ciudad y los mismos pobladores exigiendo el control y orden público.

 El gobierno de Sebastián Piñera envió un contingente de fuerzas especiales, a combatir contra la nación tirapiedra, en la noche llegaron al aeropuerto, estuvimos ahí. Amparados en la oscuridad intentaron salir con una patrulla móvil por un paso alternativo del aeropuerto, fue un momento muy tenso, porque una cadena humana detuvo la marcha del vehículo policial, por lo que debieron retirarse a Cerro Castillo ante la tenaz oposición de los ciudadanos de a pie, los provincianos, los tirapiedras. Forma parte de la historia no escrita de la ciudad y que hoy  renacen a la luz de los recuerdos.

Hoy día, nuevamente los tirapiedras natalinos están manifestando su descontento, marchando diariamente en las calles, realizando asambleas y organizándose, como antaño. Esta vez contra el modelo económico imperante, impuesto por una espuria dictadura y contra el gobierno de Sebastián Piñera y la ineficacia de 30 años programada por políticos erráticos, que solo pueden mirar su ombligo y  que jamás han sido capaces de dar una respuesta adecuada al pueblo.

La orgullosa nación tirapiedra está de pie y organizada. Realizando asambleas, marchas pacíficas por la ciudad y actos culturales con la participación de toda la comunidad, demostrando que otro mundo es posible.

JORGE DIAZ BUSTAMANTE

OTRO TIRAPIEDRA

Puerto Natales, Octubre 2019

 

Comenta aquí que te parecio la noticia

Este es un espacio de conversación y debate, pero nos reservamos el derecho a eliminar comentarios o bloquear usuarios agresivos, ofensivos o abusivos.