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POR EDMUNDO LEIVA

¿Alguien podría desconocer que con el paso del tiempo la campaña del NO” de 1988, ha cobrado características de mito y que prácticamente se ha convertido en un verdadero clásico?. ¿Cómo ha pasado el tiempo?. ¿Cuantos amigos?. ¿Cuantas ilusiones?. ¿Cuantas  historias?. ¿Cuantas tristezas y alegrías, hemos pasado después de 30 años?.

30 años en promedio, desde  que las y los “Jóvenes Héroes” de los 80 vivían en sus Liceos, intentando alcanzar los “Doce juegos” del Baile de los que Sobran.

Escuchando el Rock Latino Argentino liderado por un par de grandes, como  Charly, Fito, Mateos, GIT, SUMO, Virus o Soda Stereo, se nos pasaba la vida  pirateando  en la FMs a las nuevas bandas emergentes, y en nuestro querido Chilito, Cinema, Aparato Raro, Valija Diplomática, Los Peores de Chile, Pancho Puelma, UPA y por supuesto los inolvidables Prisioneros, hacían lo propio, acompañando nuestra complicada, pero, hermosa juventud.

Durante los 80, fueron muchísimos los actores sociales que lucharon contra la dictadura de Pinochet, hombres y mujeres valientes se organizaron en todas las formas y en todos los territorios para intentar alcanzar la libertad, la participación y la justicia.  Los adolescentes arrojados de la época, aportaron lo suyo, y aunque fueron hijos de la propia dictadura, salieron con todo el corazón a defender la democracia que anhelaban (pero que no conocían) desde liceos y calles dispuestos a jugarse la vida por una sociedad mejor.

“La Juventud, se alza en la bandera, de la justicia nacional y popular, la Juventud en la lucha callejera, contra la dictadura y el gobierno militar. Se va a acabar…, Se va a acabar…, Se va a acabar” Así cantábamos en las protestas, y agrupados en las FESES (Federaciones de Estudiantes Secundarios) nos hicimos parte del proceso democratizador, a través de las tomas de liceos, los mítines en los paraderos, los sittings en las calles, la elaboración de murales callejeros, la elaboración de lienzos, pegando afiches con engrudo,  grafitteando, panfleteando,  organizando peñas, festivales y marchas callejeras, arriesgando, por cierto, la integridad y la  vida, frente a la peligrosa y brutal represión militar.

El compromiso era total, había que lograr pasar de manera valiente y organizada, desde la “protesta a la propuesta”, para construir una nueva sociedad. Fue simplemente el sueño compartido de querer vivir en un país más democrático, más solidario y más justo para todos, lo que motivó desde siempre nuestra acción “política”.

¿Qué nos pasó? ¿Nos desilusionamos? ¿Nos agotamos? ¿Nos corrompimos? ¿Nos fuimos?.

Un sola declaración para estos 30 años, Los Jóvenes Héroes de los 80s, son los papás y las mamás de los Jóvenes de Hoy.  Son nuestras hijas e hijos, e incluso nuestras nietas y nietos, los llevan marcado a fuego en el alma, lo hemos podido transmitirle generacionalmente, hoy escuchan nuestra música, forman parte de las actuales organizaciones ciudadanas, se identifican con nuevas causas progresistas, son ellos quienes hoy forman parte de la protesta y también de la propuesta.

Es por ello, que a 30 años de nuestra tan anhelada juventud, considero que  NO debemos estar disponibles para aplaudir o seguir apoyando  opciones que NO sean capaces de considerar de manera primordial el arrojo, el liderazgo y el protagonismo de nuestros actuales “Jóvenes Chilenos”NO podemos seguir motivando la falta de  participación verdadera, transparente y democrática de la ciudadanía frente a la toma de sus propias decisiones.  Tal vez sea por ello que aun sentimos que la prometida alegría para muchos de nosotros nunca llegó de la manera en la que la soñábamos y aun escuchando A Los Prisioneros, muchos seguimos “Pateando Piedras”.

Si ello ha sido así hasta la fecha, pido perdón en nombre de mi generación heroica  y les invito a que  “No sigamos siendo Giles” y a que «Volvamos a decir que NO”.

Fuente: Ovejero Noticias

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